Trabajando en Madrid: ¿viviendo la vida loca o la vida ocupada?

Por Jessica Waugh-Bacchus

Llevo los últimos tres meses trabajando en la redacción de una revista que ubicada en Madrid. Mi experiencia aquí en Madrid me ha enseñado mucho con respecto a los entresijos del estilo de vida en las oficinas españolas – cabe decir que la jornada en España va más allá de una siesta. He recopilado esta lista de observaciones de cómo funciona la vida diaria de una oficina madrileña y espero que ayude a cualquier persona que esté pensando en trabajar durante su año en el extranjero.

Lo primero es lo primero – la jornada aquí en Madrid es mucho más larga. Soy becaria pero aún así, trabajo desde las nueve a las seis, con una hora para comer, pero muchos de mis jefes y colegas trabajan hasta las ocho y pasan doce horas en la oficia regularmente. El estereotipo del trabajador español que vive el día con una actitud despreocupada es completamente infundado. Tanto los redactores como los becarios en mi oficina trabajan más horas pero cobran menos. En España la tasa de paro es elevada considerablemente, especialmente en cuanto a los recién graduados. Los puestos en el ámbito de periodismo son difíciles de encontrar. Por eso, gran cantidad del personal en mi redacción quiere demostrar su dedicación produciendo artículos de la calidad más alta. He conocido a algunas de las personas más trabajadores durante mis meses aquí. Me inspiran a poner cada granito de arena y poner esfuerzo en las noticias que escribo. 

Dicho esto, las jornadas son más flexibles aquí. Aunque mi día de trabajo empiece a las nueve (y yo, al ser británica, siempre llego a la oficina antes de que comience mi turno), muchos de mis colegas no llegan hasta las nueve y cuarto y las nueve y media. El horario no es tan fijo como en Inglaterra, en particular en una redacción ya que los redactores siempre están yendo y viniendo para entrevistar a personas de interés. Aún no estoy acostumbrada a esta tardanza casual, pero me gusta mucho la valoración de que siempre y cuando trabajes las ocho horas en tu contrato, nadie va a llamarte la atención por llegar con cinco minutos de retraso.

Si bien trabajo más horas aquí de las trabajaría si estuviera en una ciudad inglesa, el ritmo del día en España se adapta bien a las necesidades de los trabajadores. En Madrid, las tiendas permanecen abiertas de noche y la cena se sirve más tarde, algo que me da tiempo suficiente para disfrutar de una vida social activa. Se trata de trabajar duro, pero al mismo tiempo divertirse mucho.

La verdad es que la vida social también es un aspecto importante de la vida diaria de una oficina en Madrid. Las comidas son sucesos animados y ruidosos y las horas de comer son mi mejor oportunidad de practicar mi español puesto que siempre hay alguien con quien puedes hablar mientras comes (Además, puntúo positivamente que la comida de tu elección sea un plato español – a mí me gustan mucho las lentejas). Por muy difícil que sea el día, estas horas siempre me recuerdan que estamos juntos en los desafíos diarios. Estos son los momentos que me recuerdan de que todo vale la pena.

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